sábado, 29 de octubre de 2011

BRITNEY SPEARS VIVE EN UNA HORRENDA Y ABSURDA CIUDAD FASCISTA



Por pura curiosidad ví este video, el cual, como toda buena pieza de arte me dejó con más preguntas que respuestas... y como con toda pieza de arte pura mierda llegué a la conclusión de que es tan absurdo que ni siquiera Britney Spears conoce las respuestas, porque coherencia y Britney Spears combinan tan bien como la náusea y la leche entera chocolatada con pedazos de pollo.

¿A quién putas se le
ocurre subirse a la moto de alguien que aparece de la nada y que aparentemente siempre lleva un casco extra para las mujeres que recoge luego de talegiar a sus esposos?

¿En qué clase de horrenda, salvaje y estúpida fuckin ciudad vive Britney Spears en donde se utilizan una cantidad grotesca de recursos del Estado, desde tencología armamentista hasta unidades policiacas, para perseguir a un par de asaltantes como si fueran King Kong y Godzilla manipulados a control remoto por Michael Myers y Megatron?

¿Cómo putas va a justificar la policía en sus reportes el haber disparado Fallujah style a un par de idiotas que nunca presentaron resistencia, ni a las autoridades ni a sus instintos carnales, además sin antes haber intentado, no sé... arrestarlos?

¿Quién le enseña a disparar a la policía del mundo de este video? ¿los Stormtroopers? ¿el Pando Ramírez? ¿los soldados de COBRA de la caricatura (donde nunca, jamás, ni en el más remoto de los casos murió alguien aún cuando era una fuckin guerra)?

No me extrañaría que en la segunda parte, el Ministerio de Defensa opte por utilizar armas nucleares para detener a esos asaltantes de mini-mercaditos, aún cuando eso signifique el exterminio global.

El mundo de Britney Spears responde a la fórmula Mano Dura + Estupidez Total, es decir como si en lugar de elegir solo a uno de nuestros actuales candidatos presidenciales introdujeramos a ambos en la máquina de "The Fly", y que el engendro resultante nos gobierne... el resultado seguro sería aún más espantoso que el de la película.

martes, 4 de octubre de 2011




Chava random : !Puta un X-MEN!

Ángel Aldo Nero : Soy un ángel ¿No mirás mi halo? 

Chava random : Ah sí pues, debe hacerte pero mierda los ojos ¿Y a qué venís, a anunciar que daré luz a un mesías urbano moderno shamánico ultracibernético neovanguardista tipo Matrix? 

Ángel Aldo Nero : Nel, ya no hacemos eso, la gente empiezaría a preguntar puras estupideces de cómo una virgen está embarazada, que si el engendro es humano, semidios o extraterrestre. Aburren.

Chava random : A huevos, luego otros resultarían con que talvés nunca fui virgen, mejor evitarnos tanta mulada.

Ángel Aldo Nero : Puta pero si no sos virgen ni de lejos.

Chava random : Ah pero ellos no sabrían que no soy y dirían que no soy por pura chingadera.

Ángel Aldo Nero : Mejor ya shó.

Chava random : Entonces por tu look imagino que venís a anunciar el apocalipsis o una mierda catastrófica al ritmo de Tormenta Band. No, sin paja qué chaleco más ridículo.

Ángel Aldo Nero : Nel para anunciar esas ondas jalan pura mara tenebrosa y con voces de locutores, tampoco bailo ni canto, esos son los serafines.

Chava random : ¿Entonces qué putas? ¿Sos de otra orden en la que el uniforme es ropa de salsero?

Ángel Aldo Nero : Simón ... algo así, me morí y cuando me desperté ya tenía esta mierda puesta.

Chava random : ¿Y el chingo de zapatos?

Ángel Aldo Nero : Eso hago, me mandan a regalar zapatos "caídos del Cielo".

Chava random : Hahahaha ... ¿Y por qué zapatos, vos los hacés?

Ángel Aldo Nero : Nel, vivo con ellos día y noche, yo era un fetichista ... o, soy un fetichista ... hueviaba zapatos usados de chavas, o los compraba online a una dominatrix rusa y después les ponía nombre a cada uno.

Chava random : Ewww.

Ángel Aldo Nero : Me siento mal.

Chava random : Toda esta mierda no tiene lógica.

Ángel Aldo Nero : Toda la gente lógica está en el Infierno. La cosa es que de allá arriba supusieron que lo que más querría sería pasar la eternidad haciendo esto.

Chava random : Haber. Pasás todo el puto día entre zapatos de mujer usados, te visten como miembro de una banda de las que circulaban en la programación de Sábados de Tropicable, y después te mandan a regalar los zapatos a secretarias, recepcionistas, ejecutivas y dependientes de mostrador varias. Ah y todo esto aunque te provoque placer tenés tanto pene como un Ken.

Ángel Aldo Nero : Las fronteras entre el Cielo y el Infierno se me hacen difusas (lo dice a punto de llorar).

  

lunes, 25 de julio de 2011

RATAS



Como siempre el bus me dejó en un terreno baldío, aquella tarde aún no habían llegado por mí así que pasé varios minutos solo, en medio de la grama seca.  Era verano, yo llevaba shorts. Al fondo del terreno que daba a una especie de barranco se estacionaba un tractor, con mi amigo solíamos encaramarnos por las enormes llantas hasta los asientos principales para hablar mejor sobre artes marciales y ese tipo de mierdas. Pero esa tarde estaba solo, de todas formas caminé hacia el tractor bajo un sol  de esos chintos. Ví una rata, rígida, volteada, hinchada  y cubierta de aceite brillaba como una bola de billar, había muerto luciendo tremendamente bien en términos ratenses diríamos, como un obeso y recién-aceitado edil romano que cayera intoxicado luego de un manjar entre grutas de mármol y baños relajantes. 


Vi otra rata, parecía menos elegante, más descompuesta, quemada, tostada, con el rostro menos lleno de soberbia disposición a la honrada muerte.  La que le seguía estaba aún peor, la meneaba el viento susurrándole y aparentemente seduciéndola mañosamente  atravezándose por su cintura como diciéndole "Vonós a la mierda que ya expiraste mija", pero un negro aceite la mantenía bien pegada al suelo. Las demás apenas eran malos esbozos, bocetos conceptuales de ratas envueltas en cocteles de aceite de motor, diesel, pánico y tribulación. 


Seguí el rastro de ratas en un trayecto que más me pareció un continuum temporal que espacial, como si avanzara por estadíos secuenciales en el devenir de aquella rata gorda y gloriosa del principio hasta presenciar su patético final como una cochinada negra y viscosa como moco de tinta china.  Armé las piezas en mi cabeza, recreé la escena como si fuera un puto detective bien maquillado de serie gringa. El rastro me llevó al motor del tractor, el núcleo de la combustión que deriva en movimiento y en este particular caso en un evento accidentalmente genocida. 


No me atreví a ver detrás de las enormes llantas, me bastó con imaginar el nido, la potencial y finalmente real fosa común entre la que aquellas criaturas ilusas decidieron formar su comunidad. Las vi gritar, tratar de huir amontonándose estúpidamente luego de la explosión, ví a las más ábiles abrirse paso en angustia, abandonando ahora sí que "como ratas" aquel vientre infernal metálico solo para morir a la luz del sol. 


Ninguna pudo llegar hasta la carretera.